El blog de Elena Bonet

El blog de Elena Bonet
Mostrando entradas con la etiqueta bulimia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bulimia. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de octubre de 2014

No somos princesas



No somos princesas. La anorexia y la bulimia son enfermedades muy graves que son inducidas en gran medida a través de modelos sociales de belleza alejados de  parámetros saludables. Si a esta circunstancia se suman otros factores de riesgo, tales como la baja autoestima, conflictos afectivos, influencias externas del propio medio o de otros como la moda, las tendencias, el grupo social etc., nos encontramos ante un peligro de consecuencias nefastas para la salud, tanto física, como psicológica.

Rechazo al propio cuerpo, distorsión de la realidad y una obsesión que puede conducir, incluso a la muerte.

En una sociedad en la que predominan unos anti-valores puestos en el escaparate de la moda, la publicidad y las tendencias, que propician un cuerpo femenino cuasi andrógino, esculpido en la frontera de la inanición, en la mesa de un quirófano, en el extremo de los límites naturales y rematado con los efectos del milagroso Photoshop, es más que fácil, ser devorada por las fauces del monstruo de la bulimia y de la anorexia.

Lo peor es que la sociedad sigue puesta de perfil ante este grave problema. Se fomenta esa imagen casi anti femenina de mujeres irreales fruto de los grandes negocios y de las mentes de diseñadores que no aman el cuerpo de las mujeres de verdad. La publicidad  sigue esa misma senda en muchos casos y los intereses comerciales de algunas empresas también. De ahí la guerra de las tallas y las sorpresas de no “caber” en la misma de un año a otro pesando y midiendo exactamente lo mismo.

A veces se reabre el debate y todos, políticos, empresarios, referentes sociales tales como actores, cantantes, alguna modelo de pasarela etc. enarbolamos la bandera contra esta enfermedad, pero lo cierto es que a pesar de algunos esfuerzos llevados a cabo desde distintos sectores, impulsados por la acción del gobierno de turno, todo sigue igual, o casi igual.

Quiero decir con ello, que estamos ante un problema sobre el que queda mucho por hacer y mucho por trabajar.

Y toca hacer frente a esas páginas de Internet que fomentan la extrema delgadez como única manera de triunfar. Triunfar en el amor, en el trabajo, en el éxito social. Esas páginas que dicen cosas tales como: “Una princesa perfecta es aquella que lucha día  a día sin rendirse para hacer que todos tus sueños sean una realidad”. Unas páginas que recomiendan dietas tales como la del “Agua” para perder de 5 a 7 kilos por semana, o la del “Arco Iris”, que promete adelgazar 10 kilos en 10 días.  Algo tan tremendo, como repugnante. Un canto a la enfermedad en aras a un prototipo de belleza mortal.

¿Es eso ser una princesa? ¿Tener un índice de masa corporal ínfimo?, ¿caminar sobre un cuerpo esquelético?, ¿lucir ojeras?, ¿vestir una talla de una niña de 10 años?, ¿eliminar cualquier rastro de aspecto natural, saludable?, y como colofón, tal vez, ¿renunciar a la propia vida?

No. Eso no es ser una princesa. Las mujeres no somos princesas. Somos mujeres, con nuestra fisiología sana y preparada para los retos de nuestra propia condición, para los retos de nuestra propia intelectualidad, para los retos que nosotras mismas queramos ponernos, y capaces de alcanzar nuestros sueños y nuestras expectativas de la única manera que cualquier ser humano puede lograr. Con el esfuerzo y con el trabajo. No existen paraísos. No existen las princesas que consiguen los sueños gracias a la delgadez extrema.
Somos todos responsables de esta lacra que afecta a muchas más personas de lo que podamos imaginar. Somos todos capaces de hacer algo para evitarlo. ¿Lo somos? El cierre de ese tipo de páginas tiene que convertirse en un clamor