Hoy es el día contra los malos tratos hacia las personas mayores, hacia los ancianos. Este asunto tan grave, tan cruel tan deleznable, tiene su equiparación con cualquier otro tipo de violencia. El mal trato es siempre violencia, ya sea físico o psicológico, y la víctima da igual que sea un niño, una mujer o un anciano. Pero hoy se quiere hacer especial atención hacia los mayores….hacia las personas que ya al final de sus días, cuando las fuerzas del cuerpo ya se fueron hace mucho, cuando los reflejos y las aptitudes mentales disminuyen, cuando la soledad, el cansancio, la debilidad, la tristeza son el día a día de muchas personas que sufren lo peor. Lo peor…. El abandono, la falta de amor y de cariño de familiares en muchos casos, el maltrato en otros. Víctimas de seres desaprensivos, ya sean del entorno familiar o de cuidadores sin escrúpulos. Víctimas del olvido, de las iras de los violentos, de la indiferencia de los sin corazón.
En nuestra sociedad desgraciadamente la vejez se ha convertido en un lastre para muchos, la juventud como valor casi único se vende como panacea para todo, la gente se resiste a hacerse mayor y lucha a veces ridículamente frente a lo inexorable. La publicidad, la moda…, la distorsión de los auténticos valores de la vida hace que a los mayores se les considere ya fuera de la competitividad, del mundo laboral, del ámbito del consumo, y finalmente comportan un reducto cada vez mayor de una parte de la sociedad que “no aporta nada”. Triste fin para los que nos han dado la vida, para los que han luchado por nosotros, para los que la experiencia les convierte en una valiosísima fuente de conocimientos, de vivencias, de capacidad para seguir amando, de derecho a ser queridos…y sobre todo respetados. Porque sin ellos ninguno de nosotros estaríamos aquí. Porque son nuestros orígenes y algún día llegaremos adonde ellos hoy están.
Nadie merece que se le maltrate, que se le olvide, que se le margine.
Quisiera que hoy todos hiciésemos un ejercicio de reflexión para pensar en nuestros padres, en nuestros abuelos, en los padres de los demás, en los abuelos de todos. Pensar que sus canas y trémulas voces, sus frágiles huesos y rostros arrugados no son más que la evidencia de la realidad de la vida misma. Que no estamos aquí para siempre y que la juventud acaba, como acaba el día y sobreviene la noche. Paso fugaz por este mundo, las gentes somos lo que somos…y no podemos olvidar que quienes nos dieron el ser, merecen ser queridos, amados, respetados y tenidos muy en cuenta. Porque son personas, como los demás solo que con algunos años más, con mucho que decir y que aportar. Me niego a aceptar que se les olvide….me niego a que se les maltrate. Tolerancia 0 para el maltrato hacia las personas mayores…Tolerancia 0 hacia el olvido y la indiferencia.