Se llama
Polka y es una perrita blanca de raza indefinida de tamaño mediano que
vagabundeaba por las calles de la gran ciudad. Un día se le ocurrió seguir a un
vagabundo, como ella y tuvo la suerte de encontrar bajo las crecidas barbas y
la suciedad y los harapos, un alma bondadosa que decidió adoptarla
inmediatamente.
Hoy ambos
sobreviven juntos gracias a la escasa generosidad de los viandantes. Juntos se
hacen compañía y comparten una difícil vida donde cada día que pasa es un
triunfo y cada bocado una bendición para el estómago y la supervivencia.
Procedente
de la gran llanura húngara, este magiar rubio de enormes ojos azules rodeados
de las arrugas delatadoras de una incierta
vida y mucho sufrimiento, arrastra con él una vieja mochila y en ella sus
pertenencias. Ahora le acompaña Polka y exhiben ambos un cartón escrito a los
pies de uno y las patas de otra, en el que se puede leer: “Para vacunas y
chip”. Piden ambos una ayuda, una limosna para que la policía no se lleve a
Polka por no tener papeles.
Me he
quedado estupefacta y tras una charla con él mientras la acariciaba a ella, me
ha contado que espera un milagro para que alguien le ayude para poder vacunar a
Polka. Si no, poder recoger gota a gota el suficiente dinero para poder
hacerlo.
Espero que
tengan suerte y que puedan seguir sus vidas juntos, pero también me ha hecho
sentir muy triste por ver la insensibilidad que hoy tiene endurecido el corazón
de las gentes.
Si los veis
por la calle, espero que los reconozcáis. El rubio, pelo largo y enmarañado y
portentosa barba. Ella blanca, preciosa y afable. Viajan juntos. Están en
Valencia. ¡Si los veis… ayudarlos por favor!



