
Hoy es Páscua de Resurección. Acabamos de vivir intensamente los días de la Semana Santa rememorando la Pasión de Jesucristo, su Muerte y Resurección. Para los creyentes son días muy emotivos donde aflora como nunca la fe en nuestro Padre, en su dolor y en la redención de todos a través del máximo dolor y la muerte sin fin.
Otros han decidido pasar unos días de descanso, otros no habrán podido, muchos en casa, y en cualquier caso, quienes vivimos estos días con sentimiento religioso, tenemos derecho a pasear nuestras tradiciones y creencias con el respeto de todos. A nadie le obligan a participar de la religiosidad de la Semana Santa. Lo que es bochornoso y lamentable, es que algunos no solo no respeten, sino que se mofen o hagan burla del sentimiento de millones de personas. Desde los que han intentado hacer una procesión civil, paralela a las tradicionales y religiosas de toda la vida, hasta los que, desde hace un tiempo se dedican a profanar los altares de las iglesias católicas. Esta gente adolece de cualquier atisbo de democracia, respeto y sentimiento ciudadano, y abusan del tan manido principio de la libertad de expresión para ofender a millones de personas, que en el mundo somos los católicos. Parece que hasta en España vamos a padecer la persecución que otros sufren en otros países del mundo solo por su condición de católicos... como lo sufrieron los primeros, hace más de dos mil años.
Pues la libertad de expresión tiene sus límites, acaba donde empieza la libertad de los demás. Y a nadie ofende que portemos una cruz, tanto en nuestro pecho o en el fondo de nuestro corazón. La Cruz de Jesús, que nos hace fuertes y nos alumbra el camino. No solo pido tolerancia, la que le falta a muchos que no respetan, sino también que nos dejen en paz. Sino quieren acercarse al camino... que nos dejen al resto caminar. Que Jesús no ofende.

