Existen momentos en la vida en los que no podemos dejar pasar ni un instante más la ocasión de levantar la voz frente a la corrupción que afecta, desgraciadamente a muchos políticos de nuestra sufrida España. Como un goteo incesante, desde hace muchos años han ido surgiendo casos de enriquecimiento, cobros de comisiones, adjudicaciones dudosas, pelotazos de todo tipo, cuentas en Suiza y otros paraísos fiscales etc. y ahora otros, y en mayor medida, surgen muchos más que han estado en la sombra de las cloacas de todo tipo de instituciones y partidos políticos. Estoy segura de que desgraciadamente irán surgiendo muchos más y desde el profundo asco que esta situación me produce, albergo la esperanza de que esto sirva para llevar a cabo una limpieza implacable que acabe definitivamente con estas detestables prácticas. A todos los que han sido mis compañeros y hoy están en la podredumbre de sus ambiciones personales y de sus miserias solo tengo que decirles que nos han engañado, nos han estafado y han manchado la honorabilidad de los que desde hace mucho tiempo hemos trabajado noblemente en política. Decirles que me dan vergüenza, que me dan asco y que tienen que pagar sus culpas con toda la fuerza y el peso de la ley. Confío en nuestra justicia, y también en la presunción de inocencia como pilar fundamental del Estado de Derecho, pero lo cierto y verdad es que la sospecha no puede ensombrecer a ningún servidor público. Las medidas legales y los cambios necesarios para implementar las medidas para luchar contra la corrupción son hoy un clamor ciudadano. Apartar a los corruptos, una necesidad inmediata para recobrar la confianza en la política en general y en sus instituciones. Y todos y cada uno de los partidos políticos tienen la obligación ética de mirar hacia dentro y actuar de manera inmediata y sin ambages. No hay tiempo para dilaciones. ¡Nunca más!

Suscribo todo lo que afirma.
ResponderEliminarLa inmensa mayoría de los POLITICOS (escrito deliberadamente en mayúsculas) desempeñan puestos ingratos y no remunerados en pequeños municipios.
Por desgracia, abundan los politicastros sinvergüenzas, trincachollos y quienes consideran lo público como un maná inagotable, así como quienes la continuidad en el cargo les ha hecho pensar en los electores como súbditos, en lugar de como jefes.
Por eso el ciudadano común percibe a los políticos, en general, como una banda de maleantes y forajidos.
El país necesita una importante catarsis, la clase política más.
Saludos.
Las personas honradas se acaban apartando del circo. La política española está llena de trepas, mediocres y lameculos del poder. Es normal que la moral se haya relajado tanto, pues de otra forma esta gente no podría haber prosperado tanto a la sombra del poder.
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